El Carnaval de Riosucio esta dividido en cinco actos, que inician su desarrollo seis meses antes de la semana festiva, con la lectura de los decretos preparados por la junta del Carnaval. El primer decreto se lee en el mes de Julio, en el la República del Carnaval y sus Gobernantes le informan al pueblo sobre su madurez para realizar la fiesta.
Después durante la primera semana de cada mes (agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre) la junta continua dando un decreto mensual en el cual se informa sobre la programación, invita a los riosuceños que viven fuera del municipio a participar, se convoca a las parcialidades indígenas y a los campesinos a los actos festivos, hace participes del Carnaval a los niños y niñas de Riosucio y decreta la alegría y jubilo por las fiestas que se aproximan.
Todo inicia con el llamado ‘despertar’. Esta primera actividad congrega a propios y extraños en la Plaza de la Candelaria desde donde llegadas las 12:00 am se escucha el cantar unísono del Carnaval, a partir de allí toda la alegría incipiente se transforma en un jolgorio paroxístico que durará siete días, durante los cuales riosuceños y visitantes se unen en torno a diversas y coloridas actividades.
El primer día del carnaval se realiza el desfile de los niños, al día siguiente se realiza el recorrido de las ‘colonias’. Los riosuceños radicados en otras partes del país e incluso del mundo se reúnen y preparan sus ‘cuadrillas’: grupos organizados con disfraces caleidoscópicos, una muestra del amor por el pueblo y su carnaval. Estos recorren las calles mientras cantan canciones festivas que incluyen, por supuesto el himno de esta alucinante celebración.
El punto culminante llega en la tercera noche, repentinamente las calles de Riosucio se transforman en un hormiguero humano pues nadie se quiere perder el despertar de su majestad, el diablo. Aquí, a partir de las 12:00 am comienza el desfile de un colosal demonio, el cual con ojos centellantes y movimientos pausados saluda a todo aquel que ha salido a las calles a admirarlo, conocerlo y por supuesto a disfrutar la alegría que los riosuceños transmiten, como producto de una dedicada, minuciosa y responsable preparación.
Así pues la fiesta continua por cuatro días mas: defile de cuadrillas, conjuntos musicales en los tablados populares de los dos parques de la ciudad, grupos de música folclórica en cada calle, personas disfrazadas con trajes alusivos al máximo dirigente infernal por doquier, juegos pirotécnicos y pequeñas corridas de toros complementan este jolgorio que se desarrolla en perfecta armonía.